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Basado en Exodo y Levitico 23:4-8
Pésaj, (6 de mayo, 2012) equivale para el judío, a su fiesta de independencia nacional; se celebra en recuerdo del Exodo, primer pilar de nuestra emancipación como pueblo. Por eso se llama Zeman Jerutenu, es decir, fecha de la liberación.
En una época en que primaba la barbarie, en que la humanidad carecía de cultura e ignoraba la justicia, los judíos se emanciparon de la esclavitud egipcia por obra de Dios y acción de Moisés, y empuñaron antes que nadie, la antorcha de la libertad. Como lo expresa la Biblia: “Tened memoria de este día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre; pues Dios os ha sacado de aquí con mano fuerte”. Exodo 13.3
Pésaj se celebra el 15 de Nisan. Tan feliz es esta fecha que en mérito a ella el mes de Nisan figura como primero en el calendario festivo judío. La festividad se prolonga durante ocho días.De ellos, los dos primeros y los dos últimos son Yamim Tovim, días festivos, y los cuatro que promedian, se denominan Jol Hamoed, o sea de media fiesta. En ese período intermedio, los trabajos indispensables están permitidos.
Otra reminiscencia histórica aparece unida al nombre mismo de la festividad, en efecto, el significado de la palabra Pésaj es “pasar por encima”; y según la interpretación tradicional, se refiere al cordero pascual, de acuerdo con lo dicho en el Pentateuco: “Es un sacrificio de Pésaj para el Eterno, el cual pasó las casas de los hijos de Israel en Egipto”. Exodo 12.27, cuando hirió a los egipcios y salvó a los primogénitos judíos de la décima y última plaga con que fuera castigado ese país.
Los primogénitos israelitas acostumbran ayunar en el día de Erev Pésaj, víspera de Pésaj, el 14 de Nisan, en recuerdo del peligro a que estuvieron expuestos los primogénitos de Israel en Egipto.
Desde que el segundo Templo fuera destruido, Pésaj se festeja solamente en el hogar, con participación de toda la familia. Es la oportunidad de las grandes cenas familiares: padres, hijos y nietos se reúnen para los festejos pascuales, que se desarrollan alrededor de la mesa del Séder: cada uno tiene su parte en ellos, especialmente los hijos.
No podía faltar, en esta fiesta que hace de todos los judíos una gran familia, un recuerdo para el desheredado o el extranjero solitario. La puerta de la casa permanece abierta esa noche, y antes de sentarse a la mesa, el dueño de casa se asoma a ella y anuncia que todo aquel que tenga hambre, venga y coma. “El que quiera celebrar el Pésaj, que venga y festeje con nosotros”.
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